lunes, 1 de mayo de 2017

MORIR DE MADRID

Ahora que he perdido las raíces y tú no dudas en culparme, siento que todo nace y todo muere en Madrid. Que una madre sin rostro me da a luz cada día frente a uno de esos centros de ilegales, o en los orinales de una estación de tren. Que huyo rehúyo busco y rebusco el peligro para no morir cada noche de tanto escalofrío.

Y todavía dices que la culpa la tuve yo.

Que cada vez que muero de Madrid, de policías pidiéndome datos sin que se atrevan a explicarme el porqué, de euros mal gastados, de asfixia, mis fosas nasales negándose a respirar oxígeno romántico ahora que mamá no está, que cada vez que sufro sobredosis de Madrid, marcho al sur...

Y todavía dices que tú pusiste todo de tu parte.

A pasarme los inviernos tomando salmorejo y arroz con leche a falta de las faldas de mamá, hablar inglés con los turistas y creerme que quizás aún soy útil, ver los aviones volando hacia Madrid como tú nunca lo haces, caminando olivares a medianoche y fumando porro a mediodía. 

Y todavía dices que yo no te quise de verdad.
                                           



Tengo amigos vanidosos que me quieren suficiente, que me alojan en sus casas y me charlan de corazones altruistas,
hermosos,
puros,
intensos,
sin ánimo de lucro,
rotos, mientras yo los utilizo para escudarme de la parca.

Y todavía dices que todo fue por una traición.

Le hago el amor a mi vecino musculoso allá donde antes había mimos y oxígeno romántico. Viste desnudo en primavera, despide a su esposa con un pico, me miran complacientes y me exclaman, ey, tío, ¿cuándo nos harás un poema? perpetúanos antes de que olvides nuestros nombres o mueras de Madrid.

Y todavía crees que yo no te quise. Qué sabrás.

Creí ahogarme en Malasaña, recibir un tiro en el templo de Debod, desmayarme sin oxígeno al salir del Museo del Romanticismo. Todo me nace y me muere en Madrid, ahora. Te fuiste tan con cara de quizás que yo vivo entre paréntesis, 
ahora.

Pero fuiste tú que me soltaste. 

                                

                    

                    

                    

                    

3 comentarios:

  1. Me asustan los paréntesis de entremedios largos. Bonita forma de exculparse, no lo digo por las acciones emprendidas por el protagonista, sino por el texto en sí, con la medida justa de sentimiento, melancolía y autodestrucción.
    Morir de Madrid y/o que Madrid lo mate... y que pase de culpables que no hay víctimas ni victimarios en aquello del querer. ¡Besotes!

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  2. Ufff! Este es uno de esos textos que me duelen cada vez que lo leo, supongo que es por la condensación de sufrimiento, de pesar. Encontraste la metáfora justa, ese resumir en "morir en Madrid" y espero que encuentre la salida hacia el Sur o hacia el Norte si se tercia, pero sobre todo espero que no le ahogue Madrid

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  3. Transmite sentimiento...se empatiza al instante con el yo poético y te resquebraja un poco por dentro. Qué buen trabajo!

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