martes, 4 de abril de 2017

TÚ SÍ SABES QUERERME

Estaba a punto de desconectarme cuando me hablaste con tu habitual "hola, buenas noches", y me pregunté qué hacía un tipo (tan educado) como tú en un sitio como éste. Inmediatamente te dije sí, hablemos y veámosnos, cómo no, por qué no, si el universo sólo te brinda una única posibilidad, uno no puede dejarla escapar, consciente o inconscientemente. Yo me quedaba chiquito en la esquina superior derecha de la pantalla, y tú aparecías en grande en aquel mi primer portátil, como una metáfora de que desde aquel momento tendría a alguien a quien adorar. Luego vino la pregunta del destino, el mismo que nos había reunido, quería saber ahora si estábamos seguros de continuar con algo que duraría para toda la vida. Que cómo lo hizo... me congeló la pantalla en tiempos en los que aún no existía el wifi, o yo no lo conocía, se me ha parado, se me ha parado, si me esperas a que reinicie... Claro que sí, claro que te espero. Yo, acostumbrado a la mentira como estaba, pensé que era mi oportunidad de irme a la cama y acabar con todo aquello, pero sólo hacía falta un minuto, un reinicio, un volvamos a empezar, el tiempo se detiene, quizás cuando yo vuelva le hayas dicho no al destino, tres, dos, uno, estás, hola, buenas noches. Qué hace un tipo como tú en un sitio como éste. 
¿Cómo te llamas?
Nómbrame tú.
30.
23.
¿23?
¿Te importa?
No, claro que no.
¿Y me contarás que hay en tu sonrisa que a la vez que me derrite tiene ese adorable poso de tristeza?
Quizás.
Recorres con tu mano que son mías el camino hasta tu ombligo allá donde te nace el primer vello, mientras yo me enamoro para siempre a velocidad vertiginosa. Te detienes en el primero de tus lunares, justo a dos besos de tus costillas. Sé que no tienes prisa, que estás dispuesto a enseñarte entero y sincero.
¿Fumas?
No.
¿Bebes?
No.
¿Te drogas o te has drogado?
Tampoco. 
¿Eres promiscuo?
No, no, no.
Debo mentir en todo para que aceptes todo nuevo. Las mentiras son necesarias para renacer el mundo. Se establece la fantasía de la virginidad, del no hubo mundo antes de ti. Pero qué vas a saber tú con esa carita de niño.
¿23? ¿De verdad 23?
Así es.
Tú eres el amor naciendo, con esa mirada en órbita, brillante y profunda, eres el amor naciendo como una fuente que brota agua limpia y nueva, y refleja el universo, el nuevo, el que existe desde hace unos segundos. No vayas a salir de esta noche de cielos, no vayas a escaparte de este incierto tacto ni de la certeza de mis ojos, no te vayas que ya voy, espérame que llego, de tu ansia magnífica me beberé el todo y los restos (...)
                                        

Este texto con omisiones y pequeños cambios pertenece a La vida de Manu. No le tengo especial cariño, pero quería poner una canción que me encanta y no sabía qué excusa (en forma de texto) poner. Ya sabes que quien tuvo retuvo. 
                                   
                       

3 comentarios:

  1. Jaja, toda excusa es buena para mantener la costumbre. ¡Besotes!! ;)

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  2. Hilando y deshilando. Enredando y desenredando. Costumbres que mantenemos y me encantan. Contra más leo a Manu, más convencida estoy de que es una continúa declaración de amor y siempre insisto en lo mismo, pero cada vez la hallo más poética. besotes

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