domingo, 5 de marzo de 2017

HORA CERO

Dos de marzo, Guzmán el Bueno, hora punta, línea circular.
La repisa de las fotos se derrenga.
La estufa renquea al encenderla.
La bombilla de tubo de la cocina se ha fundido.
Dos persianas ya no suben ahora que la primavera
ya no llega.
Prefiero no llegar a casa yo tampoco, cerrar los ojos y viajar a 
ninguna parte.
Guzmán el Bueno. Entra ella. 
Su perfume primavera me hace abrir
los ojos. 
Al principio no le presto atención. 
Sus prendas de colores engaitan mis sentidos.
Creo que me mira con tres ojos. 
Quizás su tika me ignore
pero tiene dos más, tan azules, tan oscuros, tan intensos, tan inmensos,
que pienso que dos krishnas se le han resbalado por el rostro.
Con una mano sujeta el extremo del sari para que no 
le arrastre.
                                          


Si llegara a hablarme, la invitaría a subir a la superficie, buscar el sol bajo el mismo metro cuadrado, llevarla a comer korma mientras me explica cuál es su dios favorito, o qué sintió con su tika este primer instante al verme. 
Mantengo mi mirada sobre los ojos que me han mirado.
Se levanta sujetando nuevamente un extremo de su sari a cinco dedos,
y cambia de vagón.
Vuelvo a cerrar mis ojos antes mirados. 
Las persianas,
la bombilla de tubo, 
la estufa renqueante,
la repisa derrengada, 
la primavera sin llegar,
mi madre sin llamar,
Guzmán el Bueno,
hora cero,
dos de marzo.

                       

3 comentarios:

  1. He conocido a Guzmán por el texto y me ha parecido más bizarro que bueno, pero no voy a juzgarlo.
    Curioso que cierre los ojos y, aun viajando a ninguna parte, regrese a casa y a las cosas que no marchan como quisiera. No sé si me gusta o me angustia que se hayan dañado esas cosas en ella como si fuesen en consonancia del sentir de quien la habita y le ofreciesen así su singular apoyo o compañía, aunque mejor sería que sirvieran y se adelantasen (arregladas y compuestas) a la primavera. Mientras, que otros aromas y otras canciones le despierten los sentidos para no perdérsela. ¡Besos y un abrazo enorme!!

    P.D.: my cellphone is damaged again, so...

    ResponderEliminar
  2. A veces basta un instante para que llegue la primavera, mientras el loco mundo decide si llega temprana o tardía. !Es cosa de locos! me encanta ese aire nostálgico y tan efímero que respira Guzman y espero que no se pierda en esos ojos oscuros y ¿como no?, que la primavera le llegue y no le deje cerrar los ojos. besotes

    ResponderEliminar
  3. Buena interpretación del texto excepto un pequeño detalle comprensible para las que no sois de Madrid: Guzmán el Bueno es una estación de metro. Como personajes no hay más que un narrador en primera persona, y esa chica tan imposible y primavera. Gracias a ambas.

    ResponderEliminar