viernes, 17 de febrero de 2017

92

Hoy he visto a mi madre en el año 92. Lo sé porque el Manu dormía con la camiseta de anillos olímpicos que la tita le regaló justo aquel verano. Pero era mamá, sólo mamá, el objeto de mi visión. Tenía el mismo cuerpo roto que ahora pero era el año 92. Lo juro. El sol de la mañana salpicaba las paredes y ella milagrosamente sabía caminar y preparar café. Sol y café anteceden siempre a las buenas noticias.
                                         


- Nos vamos al pueblo a pasar allí todo el verano. -
Ya lo sabíamos, mamá, pero no hay nada mejor que verbalizar las buenas noticias. Yo también tenía el mismo cuerpo que ahora, el pecho caído por las malas costumbres, y el tiempo surcándome los alrededores de mis ojos de mamá. Pero era el año 92. Lo juro. Las tres hermanas llenamos las maletas de sueños y bikinis. Como era el año 92 (lo juro) y milagrosamente mamá sabía hablar, dejó apartada su tacita de café en la mesita de noche, y me ayudó a cerrar la cremallera. Me miró como mira ahora, no como lo hacía en el 92, y me dijo bajito, - para que las hermanas no supieran - es hora de tu primer beso. 
                                      
                         

1 comentario:

  1. Bellísimo, tierno, dulce y muy, muy emotivo. No paro de querer saber más de Ana, me tiene tan atrapada como tenía Manu. Me pregunto como sería su óptica y como le afectaron los mismo acontecimientos y me encanta descubrirla y disfrutarla. Gracias profe

    ResponderEliminar